Durante mi formación en Bellas Artes, se me presentó la oportunidad de realizar un trabajo sobre la escuela alemana Bauhaus, pionera en integrar arte y oficio a través de talleres como carpintería, cerámica, textiles, mobiliario, pintura mural y más. Ese acercamiento me reveló que el arte podía concretarse en objetos y espacios habitables, y que la sensibilidad podía acompañar lo funcional. A partir de allí mi interés por el diseño se profundizó: primero exploré el diseño industrial, pero pronto descubrí en el interiorismo un territorio donde el arte se vuelve tangible y cercano, permitiéndome involucrarme en la intimidad de cada espacio y cada proyecto.
Hoy mi trabajo es mi vida y lo disfruto en cada proceso.
Soy para hacer y con eso poder tener.
Máximo Salar