📍 Nuñez, Buenos Aires
Un dormitorio escenográfico que combina maximalismo y sofisticación. La imponente cama de mármol convive con un rincón de bebidas y una ventana que recrea un paisaje artificial, generando una experiencia inmersiva. El vestidor, dividido por un arco de vidrio entre dos placas que contienen plantas, conecta el recorrido de la habitación con transparencia y ligereza visual. El espacio exhibe la ropa como arte, jugando con vidrio, dorados y materiales nobles, transformando cada detalle en una experiencia estética y funcional.